Se suele ver al hombre como una bestia, un ser descontrolado en su furia. Y, por lo tanto, eso mismo se piensa de su sexualidad.
"El hombre siempre está pensado en sexo", "¡Eres un pervertido!", "¡Abusador!", son frases muy conocidas en nuestros días. El hombre hoy en día es visto y publicitado como un ser malvado y opresor, lleno de avidez sexual, tornándolo como algo que se debe tratar con mucho cuidado dada su peligrosidad. Los medios están llenos de noticias sobre hombres que violentan a las mujeres; y los atacan y juzgan sin piedad, dejándolos como seres impulsivos y sin sentimientos ni emociones. El estigma de los sistemas e ideologías actuales han puesto al hombre como el villano de la historia. Los problemas del mundo son originados por el hombre, es el pensamiento de ahora.
Ahora bien, no estoy aquí para atacar una ideología ni un movimiento. Estoy aquí para esclarecer la naturaleza del hombre. Dado que el ataque a nuestra naturaleza sexual masculina ha despertado sentimientos de rechazo hacia nosotros, también la información sobre nuestro sexo se ha mantenido villanizado y se ve con ojos de repudio y, entonces, se ha "escondido" toda información que hable positivamente sobre nuestra sexualidad.
No son pocos los hombres que no saben sobre las funciones básicas de su cuerpo en cuanto a lo sexual, sobre las relaciones románticas, sobre los hátitos de la pornografía y la masturbación, sobre los deseos y las fantasías sexuales y muchos otros temas más que iré tratando a lo largo de mis publicaciones.
Y es aquí donde llego a mi situación. Desde mi pubertad, al despertar mi sexualidad he consumido pornografía; muchas variedades de pornografía. A los 18 años, me empecé a sentir culpable y avergonzado de mí por ser tan "sexual". En esos años conocí un grupo critiano y me uní a ellos. La forma en que me desenvolví ahí no fue la mejor para recuperarme de los sentimientos negativos hacia mí. Mi culpa y vergüenza aumentaron. Empecé a sentir que era un hombre horrible y que no merecía el perdón de Dios ni de nadie, jamás pensé en perdonarme ni yo mismo por esos hábitos. Ahora veo que esos sentimientos pudieron haber mejorado si hubiera conocido muchas cosas sobre mi sexualidad.
La sociedad en general tampoco ayuda mucho a este respecto, si vas con un amigo y le cuentas tus fantasías, lo más probable es que te juzgue como un potencial criminal sexual. Incluso la mayoría de los terapeutas en el ámbito se alarmarían. Y eso se debe al desconocimiento de nuestra naturaleza sexual.
Si eres hombre y estás leyendo esto, de antemano te digo, no tengas miedo de explorar tus sentimientos y emociones. No eres malo por ser un hombre sexual (incluso si tienes mucha líbido). Lee la información que voy a publicar aquí y conócete. La información aqui presentada no sólo podrá servir al religioso o al ateo, al conservador o al progresista, esto es para todos nosotros los hombres. Y si eres una mujer que visita mi página, esto te ayudará a conocer mejor a tu pareja (hablo aquí en términos biológicos y fisiológicos, no de identidad de género).
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